Homicidio en fall
Sábado, Octubre 21, 2006Doce nervaduras inclinándose ante el inesperado peso de una gota de rocío dejan caer traslúcida a su acompañante, desnuda frente al frío invernal que la congela encerrándola antes que su existencia se diluya en un suspiro. Una mirada que contempla el homicidio le es testigo inesperada a un doble crimen, al observar deslizarse entre el aire horrorizada a la hoja intelectual actriz atroz de aquel delito. Debajo de ellas a la espera, el forense cara hacia arriba mide la distancia al sol, reflexivo prepara el informe policíaco. Un fortuito acercamiento a la espiral de la ocasión se hace partícipe de la tragedia al descuidarse su cobijo.
Al final, se salvaron sólo dos: la mirada en la ventana y el sádico lector desprolijo. La rígida gota al derretirse dejó que a la hoja se la lleve el viento, y el caracol junto al mosaico se fundieron en un cuadro que encontró Tomás, mi hijo. Por lo demás, un baldazo de agua fría y algún que otro escobazo bastaron para quitar la evidencia.
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