Cambio

Viernes, Diciembre 8, 2006

Sus compañeros lo observaron consternados.

—Éste será mi pasaporte de vuelta— dijo apretando fuertemente con su mano la moneda.

Sabían que por más que lo intentaran no lograrían persuadirlo, él había jurado que era capaz de engañar a la muerte. Desde lo alto del edificio miró por última vez al vacío y se arrojó con todas sus fuerzas.

Cayó, y su cuerpo se hizo añicos contra el pavimento. Ya embarcado hacia otro lado Caronte reclamó:

—Esta moneda es falsa. Deberás volver hasta encontrar una que yo acepte.

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